La mayoría de las maderas que utilizo en mis proyectos es madera que ha sido reciclada de los señores arbolistas que se dedican a podar árboles. La mayoría de estos árboles que se sacrifican, una vez que los procesan van a parar en las chimeneas o, en ocasiones, la gente usa esas maderas para cocinar, cosa que me parece bien.
En mi caso yo veo el proceso que uso al crear mis trabajos como algo espiritual, porque no sólo descubro la belleza de ese árbol si no que siento que al mismo tiempo le estoy extendiendo la vida a ese árbol majestuoso que por años brindó su sombra y su colorido a un sinnúmero de desconocidos que quizá pudieron hasta ignorar y ni siquiera admiraron esa belleza.
Una vez que llevo la pieza de madera al torno poco a poco voy descubriendo los encantos de ese árbol... es algo parecido como cuando se conquista una mujer, poco a poco descubrimos esa belleza que lleva por dentro.
Para este proyecto escogí' un trozo de madera originaria de Tasmania, y un cepillo, podemos decir, común, pero que una vez combinados hacen una pareja exquisita que brindará horas de placer a la dama que me ha regalado esa inspiración.
La primera foto muestra la madera que habrá de usarse y el cepillo sin el mango original.
La segunda foto muestra el anómetro en el torno y comenzando a tomar forma.
La tercera foto muestra el anómetro ha tomado su forma final y listo para hacer los últimos cortes dándole una refinación y lijarse como se puede ver en las fotos.
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Que estén bien...
02/02/14



























































